Desde hace algún tiempo se comenzó a llamar siniestros de tránsito a los accidentes de tránsito. Sin embargo, no todos los accidentes son siniestros. Analicemos la etimología de las palabras para, llegado el caso, referirnos a los accidentes, o siniestros, por lo que son.

¿Qué dice la RAE?

La Real Academia Española otorga las siguientes definiciones sobre la palabra accidente; 1) Suceso eventual que altera el orden regular de las cosas. 2) Suceso eventual o acción que involuntariamente resulta en daño para las personas o las cosas.

Con respecto a siniestro, la RAE indica; 1) Avieso, malintencionado. 2) Suceso que produce un daño o una pérdida material considerables.

Es decir, la palabra accidente nos da la pauta de que se trata de un hecho ocasional que, sin intención, ha dañado a personas o cosas. Por otra parte, la palabra siniestro nos dice que hubo intención de provocar el hecho, como así también que lo que se ha causado son daños materiales significativos.

Difícilmente una persona, en un completo uso de sus facultades, podría tener la intención de provocar un siniestro. Es justamente esto lo que debemos tener en cuenta a la hora de calificar un hecho.

Por ejemplo, si conducimos un vehículo debemos saber, y ser responsables por ello, de que conducir alcoholizados puede provocar muertes. Pero ello no significa que si de todos modos conducimos alcoholizados, tengamos la intención de matar a alguien o de matarnos.

En todo caso, significa que no nos importa poner en riesgo nuestra propia vida ni afectar negativamente la vida de los demás. Pero no tiene nada que ver con que tengamos, o no, intencionalidad.

A nadie se le ocurriría afirmar que si nos cortamos un dedo mientras preparamos la comida se trate de un siniestro doméstico, a pesar de que sin lugar a dudas pudo haberse evitado. Obviamente, le llamaríamos accidente doméstico.

Lo mismo ocurre en el tránsito. Que le llamemos siniestro vial a un accidente vial, sólo es adecuado si comprobamos que hubo intención de provocarlo. Si no, lo único que logra es que nos preguntemos ¿por qué siniestro? ¿Qué lo diferencia de un accidente? Desviando así el foco en el cual debemos poner realmente la atención.

Asimismo, esto no le quita responsabilidad a quien produjo el accidente. Si se determina que el hecho fue provocado con intención, por supuesto se tratará de un siniestro, con los agravantes que ello implique. Pero sólo cuando tenemos certeza de que fue producido a propósito. Y si se determina que hubo negligencia (habitual causante de accidentes) pero que no hubo intención, entonces lo correcto es denominarlo accidente y no siniestro.

Otros términos relacionados

Siniestralidad es simplemente el índice de siniestros, por su parte la accidentología es una disciplina que se ocupa del estudio de los accidentes y propone medidas para atenuarlos. Es decir, la accidentología es la ciencia que indica, entre otras cosas, los índices de siniestralidad.

Responsabilidad es la obligación de resarcir algún daño derivado de la actuación por culpa o negligencia. A su vez, negligencia es la omisión de la atención debida por inacción, descuido o por acción incorrecta, inadecuada o insuficiente. Es decir, falta de cuidado.

Una cosa no quita la otra

Estamos hablando sobre el significado de la terminología. Bajo ningún punto de vista se pretende quitar gravedad a las actitudes negligentes, malintencionadas, e incluso criminales que cometen muchos conductores, pasajeros y peatones. Pero es muy importante ser precisos con el significado de las palabras para no desviar el foco de la discusión.

Imagen por Ralph Klein de Pixabay