Cuando manejamos, la mayoría de información que recibimos es a través de la vista, por eso es fundamental que los vidrios estén limpios.

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En la Patagonia los cristales suelen sufrir más, las diferencias de temperatura en un mismo día, el viento y su consecuente suciedad… en el día a día es normal que distintas partículas se queden impregnadas en los vidrios y pueden hacer que la visibilidad empeore.

Desde la Dirección General de Tráfico de España dan una serie de consejos para el mantenimiento de los vidrios del auto que podemos seguir también en nuestra zona.

Insectos incrustados: suelen «acompañarnos» incansablemente durante los viajes en ruta. Hay que limpiarlos continuamente para no comprometer la visibilidad y no dañar las escobillas, además algunos bichos son corrosivos y pueden dañar la pintura del vehículo.

Repelente del agua: para conseguir que los insectos y la suciedad se adhieran menos, es aconsejable usar algún producto repelente. Así será más fácil limpiar la superficie.

Líquido limpiaparabrisas: es esencial llevar un nivel adecuado para eliminar las manchas de suciedad, lluvia con polvo o insectos que se producen durante la marcha y dificultan la visibilidad. A la hora de reponer el líquido es importante que el coche esté frío.

Limpiaparabrisas en marcha: si se necesita activar los limpiaparabrisas para limpiar el cristal, es recomendable no hacerlo con el sol de cara. El efecto de los rayos solares sobre el líquido hace que se pierda visibilidad durante unos segundos.

Limpiar sin rayar: esponjas, paños blandos, cepillos de cerdas suaves… son buenos aliados para limpiar el cristal sin dañarlo.

Limpiar sobre cristal mojado: si la suciedad está muy pegada, un truco para limpiar la luna es dejar una toalla empapada en agua y jabón. De esta manera los restos se ablandarán y será más sencillo limpiarlo.

¿Es cierto que la papa (sí, la papa o patata) mantiene limpios los cristales?

No. Es un mito que si frotamos una papa en el vidrio, va a hacer que el agua de lluvia «resbale». Pero sí hay algo de cierto en este mito; ya que por extraño que parezca, podemos limpiar los vidrios con una papa. Se procede frotando una rodaja de papa por la superficie, dejarlo reposar unos minutos y rociar una mezcla de agua y vinagre, después hay que secar el vidrio con una hoja de papel de diario y listo.

Incluso hay procedimientos parecidos, que podríamos llamar «remedios caseros para unos cristales limpios» que en lugar de papa utilizan cebolla y hasta limón.

Dos personas con diferentes experiencias convergen en su preocupación sobre las problemáticas en torno al tránsito, analizando los distintos estados de situación y reflexionando acerca de posibles iniciativas a implementar para comenzar, de una vez por todas, a reducir las dramáticas tasas de accidentología vial.

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